​COMO AMAR?

​COMO AMAR?

Sin ti, no puedo vivir”. 

“Tú me completas”.

“Sin ti, no soy nada”.

“Nunca me vayas a dejar”.
Te vendieron una hermosa mentira sobre el amor. 
Y en tu inocencia, compraste la mentira, la tomaste como verdad. Porque todos a tu alrededor estaban haciendo lo mismo, y querías encajar, y sentías miedo de estar solo, porque nunca te sumergiste en la alegría oceánica de tu propia soledad para encontrar la seguridad allí. 
Nadie viene a salvarte, ya ves. No hay ningún príncipe a caballo, ninguna Julieta. Ninguna madre sustituta. No existe “Una Persona Especial”. No hay ningún mesías que venga a quitarte el dolor, tus sentimientos de vacío, ese sentido de separación y abandono que te ha acompañado desde que eras joven. Nadie será capaz de sentir y metabolizar tus sentimientos por ti. Nadie puede vivir ni morir por ti. Nadie tiene el poder de distraerte permanentemente. Nadie puede apropiarse de ti o ser de tu propiedad. 
Tu otra mitad, tu realización, no está allá fuera, ya ves, sino en lo más profundo de ti. Ella vive como tu propia presencia, arde como el Sol dentro de ti. 
Muchas personas están buscando amor. O están tratando de aferrarse a un amor que parece escaparse de entre sus dedos. O sienten que han perdido el amor, y están tratando de recuperarlo, huyendo de los sentimientos desagradables que implica una separación, adormeciéndose con más sueños, alejándose cada vez más de sí mismos, buscando algo que nunca encontrarán, soñando aún con “Una Persona Especial” que los complete, que les ofrezca una vida de seguridad psicológica, que sea la perfecta madre o padre que nunca tuvieron en la Tierra. 
Por supuesto, eso no es amor. Eso es miedo, una huida inminente de la soledad. 
Si puedes hallarlo o perderlo, 

si puedes estar ‘dentro’ o ‘fuera’ de él, 

si te puede ser dado o quitado, 

si tienes que luchar por él, rogar por él, manipularte a ti o a los demás para obtenerlo, 

si crees que debes merecértelo, 

si duele, entonces es la versión del amor que proviene de la mente. 

Esta es la mentira. Porque si amas, estás presente. Eso es todo. 
SI AMAS A ALGUIEN, ESTÁS PRESENTE CON ÉL. Tan presente como lo estás contigo mismo. Tan presente como el Sol en el cielo, a pesar de las nubes, las tormentas, del clima siempre cambiante. 
No confundas amor con deseo, entonces. El deseo viene y va. Arde intensamente, o la flama se extingue. Pero el deseo no es congruente, como el amor. 
No confundas amor con atracción. La atracción es hermosa, pero sube y baja, se eleva y cae como las olas en el océano. Cambia con las estaciones, los días, las horas, los momentos. No está siempre presente, como el amor. 
No confundas amor con sentimientos agradables, cálidos, incluso con los extravagantes sentimientos de estar “enamorado”. Los sentimientos agradables se tornan en dolorosos muy rápidamente. El amor no es ni placer ni dolor, no es éxtasis ni sufrimiento; es el campo que perdura, incluso cuando la felicidad se disuelve en desesperación.
No confundas amor con urgencia de poseer o ser poseído por alguien. El amor no es un capricho. El amor no es ni obsesivo ni compulsivo. El amor no se aferra a nada. El amor no posee nada; es sin peso, sin forma. El amor no dice, “eres necesario para mi felicidad, mi alegría, mi vida”. No, el amor es sinónimo de libertad, tiene un corazón abierto de par en par, dispuesto a sentir cada sentimiento, a pensar cada pensamiento. 
El mito más peligroso que hay es el que dice que otra persona puede ‘hacerte’ feliz. No, no. La felicidad, la verdadera felicidad, la clase de felicidad que no puede comprarse o venderse o empacarse sofisticadamente, es idéntica a tu presencia, algo que nadie puede darte, y nadie puede quitarte. Si buscas a alguien más para conseguir felicidad, siempre dependerás de él, siempre sentirás miedo de perderlo, y el temor y el resentimiento retumbarán por debajo de tu ‘amor’. Te acostumbrarás a complacerlo, adormecerás tus pensamientos y sentimientos, cerrarás tus ojos a la verdad y vivirás en la fantasía y en la esperanza. Te harás infeliz para ganar su amor, para mantenerlo a tu lado, para controlarlo. Te harás infeliz tratando de hacerlo feliz… o forzándote a ti mismo a ser feliz. Eso no es amor, es adicción a una persona. Es miedo disfrazado de ‘romance’. Esta es la mentira.
Pero subyacente a cada adicción está el anhelo por llegar a casa, por la Madre, en el sentido más profundo de la palabra. Encuentra el sentido más profundo de casa dentro de ti mismo, entonces. Haz de tu cuerpo tu hogar, de tu aliento y tu vientre, a medida que se elevan y relajan en este momento presente. Encuentra tu suelo en la sensación de estar vivo. Y en ese lugar de presencia, pasa el tiempo con quienes te nutran, con quienes te ayuden a sentirte vivo, con quienes resuenes y sean capaces de validar tus preciosos sentimientos. Cuando no tratas de ganar amor, cuando no huyes de tus propios sentimientos dolorosos, puedes darte el lujo de amar y ser amado verdaderamente. 
Invita a los demás a tu campo de amor; deja que se queden, deja que se vayan, honra su camino y recorre el tuyo con valentía. Pero ni por un momento compres la mentira de que la salvación se encuentra en cualquier lugar excepto en el corazón de tu exquisita presencia, en el lugar donde no hay nadie que pueda ser salvado. El lugar en donde tocas la vida, y en donde eres tocado a cambio, momento a momento… 
Porque tú eres El Indicado, El Uno, tu mejor amante, compañero, amigo, gurú y Madre. 
Y así puedes decirte a ti mismo:
“Sin ti, no puedo vivir”. 

“Tú me completas”.

“Sin ti, no soy nada”.

“Nunca me vayas a dejar”.
– Jeff Foster –

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Whiskey sin Soda

Vendí por amores y no por dinero …

mi alma a Belcebú

 

whiskey

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Vinagre y Rosas

“Hay mariposas de arrabal que nunca aprenden a volar…”

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Prueba de Amor

Ella decidió matarme para ver si me extrañaba.

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Parte Meteorológico

Se anuncia entre los dos tiempo inestable
Asoman a tus ojos las tormentas
Por la noche es probable
Que el viento sea variable
Que me quieras… y luego te arrepientas

La isobaras ven hielo en tus venas
Y en tu pañuelo un mar que se sofoca
Y auguran las antenas
Que harán falta cadenas
Para subir al puerto de tu boca

Besarte es desatar un huracán
Que suba en el termómetro el mercurio
Algunas nieves dan
Calor cuando se van
Fundiendo entre el desierto y el diluvio

A, E, I, O, U
A mi boda fueron todas menos tú
Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si
Marejada ni contigo ni sin tí

Lo malo es que después la gota fría
Se instala entre mis huesos y los tuyos
Corrige mi alegría
La noche de aquel día
Que me condena al páramo y al trullo

Caerá un rayo en mi torre de Babel
Arrasarán las plagas y la hambruna
Vendrán lunas de hiel
A devastar mi piel
Si el desamor no encuentra su vacuna

A, E, I, O, U
A mi boda fueron todas menos tú
Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si
Marejada ni contigo ni sin tí

A, E, I, O, U
A tu vera el dulce hogar era un iglú
Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si
Marejada ni conti
Marejada ni conmi
Marejada ni contigo ni sin títorre-tarot-riderAntonio Perez Garcia De Diego, Benjamin Prado, Francisco Jose Lopez Varona, Joaquin Ramon Sabina

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Reír llorando

Reír llorando

Viendo a Garrik, actor de la Inglaterra,

el pueblo al aplaudirlo le decía:

“Eres el más gracioso de la tierra

y el más feliz…” y el cómico reía.

              

Víctimas del spleen, los altos lores

en sus noches más negras y pesadas,

iban a ver al rey de los actores

y cambiaban su spleen en carcajadas.

              

Una vez, ante un médico famoso,

presentose un hombre de mirar sombrío:

sufro, le dijo, de un mal tan espantoso

como esta palidez del rostro mío.

              

Nada me causa encanto ni atractivo,

no me importan mi nombre ni mi suerte,

en un eterno spleen muriendo vivo

y es mi única pasión la de la muerte.

              

– Viajad y os distraeréis.

– ¡Tanto he viajado!

– Las lecturas buscad.

– ¡Tanto he leído!

– Que os ame una mujer.

– ¡Si soy amado!

– Un título adquirid.

– ¡Noble he nacido!

              

– Pobre seréis quizá

– Tengo riquezas.

– ¿De lisonjas gustáis?

– ¡Tantas escucho!

– ¿Qué tenéis de familia?

– Mis tristezas.

– ¿Vais a los cementerios?

– Mucho… mucho.

              

– De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?

– Sí, mas no dejo que me impongan yugos,               

yo les llamo a los muertos mis amigos

y les llamo a los vivos, mis verdugos.

              

Me deja, agregó el médico, perplejo

vuestro mal, mas no debo acobardaros,

tomad hoy por receta este consejo:

“Sólo viendo a Garrik podréis curaros”.

– ¿A Garrik?

– Sí, a Garrik… La más remisa

y austera sociedad le busca ansiosa,

todo el que lo ve muere de risa,

¡Tiene una gracia artística asombrosa!

-¿Y a mí me hará reír?

– ¡Ah! sí, os lo juro;

Él sí; nada más él; más… ¿qué os inquieta?

– Así, dijo el enfermo, no me curo,

¡Yo soy Garrik!… Cambiadme la receta.

              

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,

enfermos de pesar, muertos de tedio,

hacen reír como el actor suicida,

sin encontrar para su mal remedio!

              

¡Y Cuántas veces al reír se llora!

¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,

porque en los seres que el dolor devora,

el alma llora cuando el rostro ríe!

              

Si se muere la fe, si huye la calma,

si sólo abrojos nuestra planta pisa,

lanza a la faz la tempestad del alma

un relámpago triste: la sonrisa.

              

El carnaval del mundo engaña tanto,

que las vidas son breves mascaradas;

aquí aprendemos a reír con llanto

y también a llorar a carcajadas.

Juan de Dios Peza

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Desde el fondo del cajón

Leslie:

A veces me descubro fantaseando con nuestros momentos de intimidad, soñando despierto con tu ropa y mi ropa compartiendo un cajón. y no porque no tenga suficientes cajones, sino porque así te siento cerca. A veces imagino cómo serán las mañanas en las que despertaremos a conquistar el mundo; cómo tomaremos turnos para entrar a la regadera; quién preparará el desayuno para los dos, deseo conocer tus rutinas, presenciar tu despertar…
Y luego suspiro y vuelvo al trabajo, a empujar de a poco a este presente para que se vaya acercando a ese futuro en donde vivimos los dos, compartimos los cajones y soy inmensamente feliz.

 

Felipe.

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